7 Consejos para comenzar a transformar tus sueños en metas

By Agosto 22, 2016Reflexiones

“Me encantaría hacer lo que ustedes están haciendo, pero…” “Es mi sueño tener una kombi y recorrer el mundo en ella, pero…” “Que envidia! Que ganas! Que suerte!”

Cada cierto tiempo recibimos este tipo de mensajes de muchas personas que ven nuestra vida como un sueño cumplido. Este post es para ustedes, para ayudarlos, empujarlos y retarlos a transformar ese sueño en una realidad propia. Porque para nosotros, vivir viajando en kombi partió como un sueño también y podría haberse mantenido como un sueño eterno y lejano si es que no lo hubiéramos transformado en una meta.  Así que basta de excusas y pongamos manos a la obra:

  1. Confía en tu sueño

Dicen que cuando tienes una idea, un deseo, o un sueño, es esa idea la que te eligió a ti. Las ideas son “mensajes” que flotan a nuestro alrededor y nosotros solo recibimos las ideas que están en sintonía con nosotros. Así que lo primero es creer que esa idea se te ocurrió porque estaba ahí para ti. No todos deseamos lo mismo, ni pensamos igual, así que confía en que eso que te inspira y hace soñar es correcto para ti. Deja de mantenerlo en secreto, comienza a contarle al mundo tu plan, es el primer paso para transformarlo en realidad.

En nuestro caso el viaje comenzó cuando comenzamos a planearlo y para planearlo, primero había que confiar en que eso era lo que queríamos hacer. Analizamos el tipo de viaje que queríamos, los tiempos, los recursos con los que contábamos y todo lo que tendríamos que hacer (y dejar de hacer) para poder cumplirlo. Si no hubiéramos creído que era para nosotros, quizás aún estaríamos trabajando en nuestros antiguos trabajos en una oficina en Santiago.

2. Prepárate para la desaprobación ajena

A veces cuesta compartir nuestros sueños y deseos con los que nos rodean por el miedo a ser juzgados o criticados, pero si tienes una idea constante merodeando en tu cabeza, es hora de que la escuches, a pesar del miedo que da compartirla. Es cierto que puede que muchos te juzguen, pero puede también que muchos la apoyen y necesitarás ese apoyo. Aquellos que pongan resistencia tratarán de convencerte de que hagas las cosas a su manera, porque todos creemos que tenemos la razón. Sólo con el tiempo podrás transformar esa desaprobación en respeto.

Nosotros tuvimos la suerte de que nuestro círculo cercano nos apoyó en todo el proceso, pero cada vez que nos encontrábamos con algún amigo lejano o conocido y les contábamos el proyecto, sentíamos que nos juzgaban indirectamente con las preguntas que nos hacían. Al principio incluso dejábamos de contarlo para no tener que dar explicaciones, pero luego de un tiempo, era un buen ejercicio para reafirmar nuestros planes y sacar nuevas ideas.

3. Comienza y olvídate de los resultados

Sea cual sea tu sueño, imagínate el lugar al que deseas llegar, sea el final de un viaje, o un éxito en tu emprendimiento. Imagínalo pero no enfoques tu energía en llegar a ese momento. Disfruta paso a paso aquello que sientas que te acercará a ese punto. Disfruta el proceso. Mirar tan hacia delante solo te frustrará porque el camino será largo y lleno de obstáculos, que debes enfrentar hoy. Así que disfruta el presente, vive cada día en función de tu sueño, pero no planees por adelantado. Lo pasarás mucho mejor si vas paso a paso.

En nuestro caso, tuvimos que aplazar la salida varias veces porque no lográbamos terminar la lista de cosas pendientes antes de partir. Yo me frustraba porque inconscientemente estaba compitiendo conmigo misma. Quería demostrar que era capaz, que lo estábamos haciendo, que los videos se estaban viendo, que nos estaban leyendo, en cuantos seguidores teníamos en facebook o instagram. Los primeros meses hice todo pensando en los resultados y me estaba perdiendo el proceso. Cuando entendí esto y volví a centrarme en el día a día, el viaje comenzó en serio.

4. Deja de especular y compararte con los demás

Pasará que en la mitad del camino sentirás que no tienes lo necesario para lograrlo, que aquellos que lo están logrando tienen muchas más herramientas que tú, mucho más apoyo y conocimientos que tú. Deja de especular. Concéntrate en tu propio proceso y sólo ocupa el ejemplo de otros para inspirarte, no para compararte. Este sueño es tuyo y necesitas estar ahí mirando hacia adelante, sin perder la confianza en ti mismo.

Compararte con otros solo hace que te pierdas tu propio viaje. Cuando estábamos en el norte nos enteramos de otro proyecto audiovisual, auspiciado por una marca gigante que sonaba demasiado parecido a nuestro proyecto inicial. Nos frustramos fuerte, sentíamos que nos habían “robado la idea” pero luego entendimos que no había sido así. Esta coincidencia nos afectó pero luego entendimos que no dejaríamos de viajar por esto, porque no era por eso que estábamos viajando. Para nosotros era un estilo de vida que estábamos descubriendo, eso era mucho más importante que el proyecto.

5. Pone atención a las oportunidades

Esa persona que conociste que planea algo similar, ese letrero en la calle que te hizo pensar en una nueva idea, ese correo que te llegó sin entender muy bien como. Esas son oportunidades que estás atrayendo a ti solo por estar en sintonía con tu sueño. Esta es la ley de atracción. En nuestro proceso de preparación y durante el viaje, la vivimos muchas veces y ahora es imposible no creer en ella. Lo que piensas lo atraes, así que preocúpate de ser cuidadoso con lo que piensas y dices. Si dices “viajar es para millonarios”, entonces así será para ti. En cambio, si dices “viajar es para mi” entonces estarás atrayendo aquellas cosas que harán que el viaje sea para ti. Se trata de estar atento a todo lo que existe en tu vida, porque todo está ahí para ti.

Sincronías, sincronías. Han estado con nosotros todo el viaje. Una llamada nos llevó a amigos en Puerto Montt, y ellos nos presentaron a una chica que nos invitaría a cruzar el ferry de manera gratuita. Justo cuando Jupa estuvo enfermo, nos invitaron a un hostal. Justo cuando necesitábamos lavar ropa, conocíamos en la calle alguien que nos ofrecía lavadora. Cuando estuvimos en Punta Arenas estuvimos viviendo dos semanas en la casa de alguien que conocimos en Coyhaique y en Coyhaique nos quedamos en la casa de una amiga que nos escribió por facebook. Hicimos un tour para ver delfines en Queilén gracias a un mensaje por instagram y por un correo respondido, nos invitaron a termas gratis en la carretera austral y a la laguna San Rafael en Patagonia. Todo esto pasó porque tomamos todas las oportunidades que nos aparecían y una puerta habría otra…

6. Dale prioridad en tu vida

Transformar un sueño en realidad necesita esfuerzo constante y para eso necesitarás darle prioridad. Si es algo que realmente quieres lograr, dedica parte de tu tiempo diario a hacer algo por lograrlo. Necesitarás invertir tiempo y recursos para que crezca y evolucione. No creas que sólo con desearlo será suficiente, probablemente tengas que cambiar tu estilo de vida para darle espacio, incluso dejar ciertos hábitos para ahorrar dinero y redestinarlo o incluso, estudiar, investigar y leer sobre todo lo relacionado a él y así estar mejor preparado.

Vivir viajando no es estar de vacaciones. Muchas veces tuvimos que sacrificar paseos y días hermosos, porque teníamos que quedarnos trabajando. Grabando o editando en la kombi, respondiendo correos, enviando presupuestos, todo esto era una prioridad porque esas cosas serían las que nos permitirían continuar el viaje hasta la próxima ciudad. Tuvimos que aprender a vivir con menos, a trabajar en un espacio reducido, a aceptar trabajos que antes nunca habíamos hecho, todo porque nuestro viaje era la prioridad.

7. No te rindas

Cumplir sueños no es fácil, por eso son pocos los que se atreven a seguirlos. Estarás en constante cuestionamiento, miedos ajenos y propios surgirán en el camino. Pero no te rindas. Confía en que ese proyecto vale la pena. En el proceso serás puesto a prueba, crecerás y evolucionarás, estarás rodeado de gente en tu sintonía y luego de haberlo logrado, nada parecerá imposible. Porque si pudiste hacerlo una vez, nada será lo suficientemente fuerte para no poder lograrlo de nuevo.

Vivir viajando ha sido un proceso hermoso del que no nos hemos arrepentido. Aprendimos muchas cosas sobre nosotros, sobre cada lugar al que íbamos y todos los esfuerzos y sacrificios valieron la pena. Porque cuando trabajas en lo que amas, el trabajo parece un juego. Y ese juego es el que queremos jugar toda la vida.

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