Cómo te enfrentas a la vida… ¿Carpintero o Colibrí?

By Agosto 31, 2016Reflexiones

Estoy sentada en mi escritorio, con decenas de ventanas abiertas en mi navegador. Estoy buscando algo pero aún no sé lo que es. Es un día más en la vida en pausa, en el paréntesis entre viajes. Y como todos los días acá, ocupo el tiempo para aprender, para prepararme e irme cargada de información para enfrentarme a esta nueva etapa.

Mientras navego, llego sin darme cuenta a un video que me obliga a detenerme. Es Oprah, presentando a una de mis escritoras favoritas, Elizabeth Gilbert. Durante el viaje por Chile leímos dos libros de ella, el más importante para mí: “La Firma de todas las Cosas”. Lo leía en voz alta mientras Jupa manejaba. Lo escuchaba atenta cuando Jupa lo leía antes de dormir y me dolió el día en el que, camino a Curicó, leímos la última página. La protagonista del libro, Alma, es una mujer inteligente, curiosa, pero sobretodo, apasionada y esa pasión marca y guía su vida completa.

Ahora, frente al computador el título me llama la atención “Flight of the Hummingbird. The curiosity driven life” (El vuelo del colibrí, la curiosidad conduciendo la vida). Jupa acaba de entrar luego de una tarde sacando fotos a los pájaros del patio. Deja su cámara en el escritorio y recolecta sus nuevas herramientas de curtiembre en una caja de zapatos, para ir al taller a crear su segunda billetera en cuero (si, ahora está aprendiendo). Creo que porque el video tiene el nombre de un pajarito, le pido que lo vea conmigo.

Ahí está Liz Gilbert hablando frente a un auditorio, declarando que está ahí para hablar “contra la pasión”. La pasión, esa sensación única que nos dicen una y otra vez que tenemos que perseguir para lograr una vida plena, exitosa y feliz. Me engancho. Y es que todo lo que está hablando me resuena profundo.

Desde hace mucho tiempo que estoy preparándome para decidirme por una cosa que me apasione, convencida de que cuando encuentre ese motor, esa llama en medio del desierto, la vida se abrirá y yo fluiré con ella. Pero no ha sido fácil decir “esto es lo que quiero hacer el resto de mi vida” y aquí está Liz dándome un camino alternativo. La escucho. Me cuenta que desde el momento en que descubrió que había gente que escribía libros, esa niña quiso ser escritora. Lucho y trabajó por eso que la hacía moverse hacia adelante, a pesar de los fracasos, los rechazos y las inseguridades. A ella siempre la movió la pasión.

Pero ¿qué pasa con aquellos que no tienen la certeza de tener una pasión? ¿Qué hacen los que tienen intereses diversos? ¿Los que no pueden elegir una sola cosa? Para ellos, este video y esta reflexión.

Si eres de los que aún no encuentra una pasión, entonces deja esa palabra de lado y déjate guiar por la curiosidad. Ese instinto que te hace moverte de un lado a otro, picoteando un poco de acá y de allá. Liz describe a la curiosidad como una guía mucho más simple, amable, gentil, acogedora y humana que la pasión. La pasión es demandante, pide que arriesgues todo por seguirla pero la curiosidad solo quiere dar. Darte una pista que te llevará a la siguiente.

Jupa y yo nos miramos. Pongo pausa. Nosotros somos amigos de la curiosidad. Por primera vez siento como se libera el peso de mis hombros, el peso de “encontrar mi pasión”. Porque yo me siento feliz un día sacando fotos y luego ya no. Y hay días en los que escribo inspirada y a veces no. Y en otros grabo y edito videos y luego odio estar sentada frente a esa pantalla y a prefiero leer que bordar y al revés.

Y Jupa a veces es mecánico y a veces fotógrafo. A veces es un explorador y a veces diseña en 3D y hace páginas web. Incluso a veces borda y hoy incluso trabaja en cuero.

Nosotros somos, según Liz nos describe, colibríes.

¿Carpintero o Colibrí?

El video corre nuevamente. “El mundo se divide en dos tipos de personas, los carpinteros y los colibríes”. Los carpinteros tienen tan claro su objetivo que no dejarán de azotar su cabeza contra el árbol hasta lograrlo. No mirarán al lado, pondrán toda su energía en abrir ese hoyo en medio de la corteza. Son eficientes y a veces hasta obsesivos. Ellos son los que tienen una pasión que alumbra como una llama en medio del desierto.

Pero también están los colibríes. Los que se mueven suavemente de árbol a árbol, de flor en flor, de campo en campo. Prueban un poco de esto, luego un poco de esto otro. Y disfrutan de la vida que construyen, esa vida compleja y rica mientras cruzan el mundo y polinizan. Porque en ese movimiento, en ese ir y venir, los colibríes están polinizando y ese es su mayor servicio. Su experiencia previa puede nutrir su nuevo espacio, sembrando ideas, enlazando mundos que a primera vista parecen desconectados.

Sonreímos. Recuerdo la sensación que dejó la última página de “La firma de todas las cosas” ahora cuando termina el video. Ahí estamos, dos colibríes con ansias de descubrir el mundo con todas las oportunidades que tiene para entregarnos. Jupa agarra su caja de herramientas y empoderado va a diseñar su nueva billetera de cuero. Yo abro una página en blanco y comienzo a escribir esto, quizás más rato me dedico a sacar algunas fotos, quién sabe, ahí veremos.

Puedes ver el video completo aquí:

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