El ascenso hasta Putre

Estábamos medios nerviosos. Es cierto. Pero apenas volvimos a prender el motor de la kombi (que estuvo casi una semana estacionada en Arica) los nervios empiezan a transformarse en ansiedad y en ganas de descubrir lo más posible.

Para llegar a Putre hay que seguir la ruta que cruza el valle de Lluta, hacia el paso fronterizo con Bolivia. El camino cruza el valle y van apareciendo, palmeras (o palmas, no estoy segura) sembradíos de choclo y varios otros vegetales que hacen que predomine el verde, en contraste con el color tierra de todos los cerros que lo rodean.

Por las laderas de los cerros es posible ver diferentes geoglifos, la mayoría nos pilló desprevenidos sin la cámara lista, pero logramos agarrar uno (No estoy segura del nombre de este, pero creo que es parte de El Gigante).

Luego de disfrutar el valle, la cosa se va poniendo complicada. Tenemos que llegar a los 3.700 msnm y desde este punto en adelante, todo es en subida. El valle empieza a desaparecer, las quebradas se comienzan a secar y nos vamos internando en el desierto nuevamente.

Casi a medio camino, se anuncia el Monumento Nacional Quebrada Cardones. Entre los cerros se pueden ver los Cactus Candelabros. Son extraños por su forma, pero también porque este es el único lugar en Chile en que puedes verlos. Parada obligada para que la kombi descansara y para que nosotros registráramos esta rareza.

En los cerros también se veían formas de candelabros por las caídas de agua.

Siguiendo el camino hacia arriba vas pasando por diferentes pueblos o caseríos, la mayoría con gran influencia aymara. Nuestra segunda parada fue en el Pukará de Copaquilla, una antigua fortaleza rodeada por acantilados y con una vista maravillosa de los cerros.

Luego de varias horas de viaje (la kombi siempre luchando, llegó a los 20 kms/hr en algunas de las subidas) llegamos al valle en el que está instalado Putre. Bajamos a buscar un lugar donde instalarnos y el mejor lugar que se nos ocurrió fue frente a la plaza, detrás de un bus/camión/casa rodante alemán que nos dejó un poco intimidados.

Los dueños de este monstruo eran Rudi y Rita Menrad, un matrimonio alemán que llevaba viajando desde el 2009, recorrieron todo América desde Alaska y ahora estaban comenzando su recorrido por Chile. Con cerveza en mano compartimos anécdotas y les dimos todos los consejos que pudimos para que pudieran disfrutar de nuestro país de la mejor forma. Su viaje sigue por 5 años recorriendo el mundo y pueden seguirlos en  www.menrad-international.com (en alemán).

Estábamos orgullosos de nosotros mismos por estar en altura y no sentir la puna. Esto hasta que almorzamos en Putre y empezó mi dolor de cabeza, la falta de aire y el sueño fatal (muchos de los accidentes en esta zona ocurren porque la puna afecta el sueño y muchos conductores se duermen). La primera noche fue complicada porque la altura no te deja dormir muy plácidamente, por eso es recomendable si es que quieres llegar a Chungará, quedarse una noche en Putre para así  no hacer de tu viaje un sufrimiento.

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