Hablemos de éxito

By Septiembre 20, 2016Reflexiones

Todos los días vivimos con la presión de que tenemos que ser exitosos, de que hay que estudiar muy duro para lograr entrar a una carrera profesional que te permitirá acceder a un trabajo importante con el cual podrás tener un sueldo decente para así mantener a tu futura familia, educar en buenos colegios a tus futuros hijos, dejarles armada la vida y así luego, vivir tranquilo durante tus años de jubilación.

El éxito siempre es presentado como algo en el futuro, como algo por lo que hay que trabajar a diario para que en tus últimos años puedas sentarte en el living de tu casa propia y en un suspiro puedas decir “que exitoso he sido”.

Pero en esta carrera por el éxito, muchos nos hemos ido quedando a un lado, incomprendidos, presionados, incompletos. Cuando terminé la universidad, obtuve la “excelencia académica” de mi generación y yo pensé que había subido un escalón importante en mi camino al éxito. Ese cartoncito no me sirvió de nada cuando tuve que ir a buscar un trabajo importante para acceder al sueldo que me permitiría tener a mi futura familia. Estuve cesante 6 meses, repartiendo mi curriculum de excelencia académica a todas las productoras, hasta que la frustración llegó patudamente a mi casa. La Dani de hoy, sentada en el medio de un bosque en una banquita de madera, rodeada de naturaleza, mirlos y tordos, recuerda a la Dani de la excelencia académica con ternura y comprensión. En los años que nos separan, a ella y a mí, encontré una respuesta a la tan mitificada pregunta ¿soy exitosa?

Para mí, el éxito no tiene nada que ver con un trabajo, un sueldo o una familia. Nada que ver con cuanta plata ganas, cuantos autos tienes, si eres dueño o no de tu propia casa. Hoy el éxito no es una escalera con un final fijo y medallas y copas. El éxito no puede ser definido con nada de afuera. El éxito está dentro. Mi éxito lo definen los momentos en los que puedo estar en paz, en los que soy consciente del viento rozando mi polera, de mi polera acariciando mi piel. Me siento exitosa cuando soy capaz de agradecer las olas rozando mis pies, cuando siento que el tiempo es todo y es todo mío. De que puedo dedicarlo a lo que en realidad quiero hacer y no a lo que supuestamente tengo que hacer. Soy exitosa cuando en el silencio agradezco este nuevo día, cuando derrumbo nuevos miedos y avanzo a lugares desconocidos. Me siento la mujer más exitosa cuando puedo hundirme en el pecho de J y saber que mi hogar está ahí, en ese espacio que late.  El éxito es ahora, no mañana. Es sentirte agradecida hoy de las decisiones de tu vida, de hacer hoy lo que crees es lo correcto para ti y los que te rodean. El éxito es el superpoder de saber que estás vivo, de que tienes motivos para sonreír y saber que frente a los problemas podrás encontrar la fuerza para salir adelante. El éxito siempre ha estado adentro, en aceptar quien eres y serle fiel a esa persona. En estar despierto y en sincronía con el mundo, porque cuando estás conectado con lo que te rodea, eres capaz de identificar las sincronías, las causalidades y los encuentros, como señales de que estás bien encaminado, de que tu energía atrae lo que necesitas tener y son evidencias de que el universo te está diciendo “oye, dale, sé feliz, lo estás haciendo bien”.

El éxito es estar donde estoy hoy, en la mitad de este viaje y es muy probable que el éxito no sea lo mismo para ti. Puedes ser exitoso en el escenario que tú decidas soñar, sea haciendo jabones artesanales en tu casa, construyendo una escuela de kitesurf en la playa, haciendo clases de buceo, viajando por el mundo, en un trabajo estable o siendo padre o madre. El éxito puede ser lo que quieras que sea y puedes acceder a él ahora. Hoy. Lo primero es tomar consciencia de quien eres, que es lo que tu yo interno busca encontrar. Porque es muy fácil perderse en el camino si uno no sabe a donde va y nadie sabe eso mejor que tú.

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