No pares, sigue, sigue!

By Noviembre 12, 2015Reflexiones

Teníamos el plan súper claro. Volvíamos a Santiago, luego de 5 meses recorriendo el norte de Chile con el tiempo justo para hacer un proyecto laboral que nos permitiría ahorrar más dinero y así prolongar el viaje por el sur, la tan esperada segunda parte de esta aventura.

El cambio fue drástico. Volvimos a acomodarnos en nuestras “amplias” casas, en el calorcito de la estufa, en las onces familiares y también, en las reuniones, en los presupuestos y propuestas, en las entregas, en los guiones y en los planes de rodaje. Volvimos a armar una oficina que nos recibiría por 2 meses para poder hacer el trabajo que nos pedían y luego empacar todo nuevamente y seguir. Que ilusos que fuimos… nadie dijo que sería tan fácil volver a partir.

El trabajo se transformó en dos, en tres más y no podíamos darnos el lujo de rechazarlos, no ahora que algunos temas económicos habían cambiado. Y luego de tanta pega, porque no tomarnos unas semanas de descanso? Si la mayor gracia de este estilo de vida que adoptamos es poder administrar nuestros tiempos para los proyectos que queramos hacer, para las cosas que queremos aprender, para la gente con la que queremos compartir. Así los dos meses propuestos, se transformaron en cinco y que rápido ha pasado todo.

En estos 5 meses de quietud, de pausa, he aprendido muchas cosas que pensé que ya sabía. Lo fácil que es dejarse llevar por las cosas que a diario nos mantienen ocupados, sin en verdad estar avanzando por el objetivo principal. Yo que pensaba que la tenía super clara, la verdad es que no. Que falta demasiado por aprender. Si hasta nos cuestionamos continuar el viaje por el simple hecho de que ya estábamos trabajando nuevamente… porque quien en su sano juicio deja una oportunidad como esa?

Es tan fácil ponerse obstáculos, trabas y hasta frenos. La mayor lección que aprendí en estos meses de quietud es que nunca será el mejor momento. Todos tenemos proyectos o sueños que deseamos cumplir y tendemos a pensar de que “cuando tenga el dinero”, “cuando tenga un mejor sueldo”, “cuando sea millonario”, “ahí haré todo lo que quiero hacer… ahí comenzaré la vida que quiero”. Y la verdad es que nunca se está listo, nunca será el momento perfecto. El mejor momento es ahora. Ahora que lo quieres, que lo sueñas, que lo imaginas, ahora, no mañana, no cuando esto y esto otro pase.

Por eso y a modo de consejo, de dos soñadores que también pasaron por esos obstáculos, lo único que podemos decir es: Arriésgate ahora. La vida es una sola y se encarga de guiar a los que siguen sus instintos, a los que avanzan con objetivos y viven sus pasiones, ante esos, la vida se abre y ofrece oportunidades para que el sueño pase a ser una realidad llena de vida.

“Mi meta es construir una vida de la que no necesite vacaciones”

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