SOMOS DANI & JUPA

Una tarde durante el 2013, luego de casi un año de amistad, Jupa y yo nos quedamos conversando muuuucho rato de la vida que teníamos, de los desafíos que nos planteábamos,  de los sueños que nos motivaban y luego de unas horas de catarsis decidimos apoyarnos en una gran decisión. Dejar nuestros trabajos estables en Santiago. Empezar a trabajar juntos (para ver si podíamos trabajar juntos). Armar una productora audiovisual como plataforma de trabajo (www.amunche.tv).  Gastar los ahorros que teníamos en una kombi para luego transformarla en el hogar que nos llevaría a recorrer Chile durante un año de viaje, de norte a sur, buscando historias de personas que se hayan atrevido a ser felices haciendo lo que les apasiona. Ese día nació oficialmente Nosotros los Chilenos.

De ese día a esta parte, la amistad se transformó en amor, nosotros en pololos y luego en marido y mujer. Hemos aprendido muchas cosas sobre nosotros mismos, sobre la hospitalidad, sobre la propia identidad de nuestro país, que tendríamos que sentarnos a conversar toda una tarde, cervezas en mano, para poder transmitir lo que ha significado emprender esta aventura. Pero simplificando, el mayor aprendizaje ha sido que cuando uno en verdad quiere algo, el mundo confabula para ayudarte a realizarlo.

Lo mejor está por venir. Atrévete a buscarlo.

Soy la Dani

Hace 27 28 29 años nací en Viña del Mar, pero nunca he vivido ahí. De chica era más morena, tostada por el sol de Copiapó donde pasé los mejores años de infancia, entre viajes a la playa, o en búsquedas de flores por el desierto, en medio de veranos eternos. Migramos a Quillota el 99, y cambié la sequedad del norte por las paltas, los cerros verdes y las lluvias de invierno (milagro la lluvia). De Quillota me fui sólo porque quería estudiar Comunicación Audiovisual y eso se hace en la capital.

Prefiero lo dulce a lo salado y siempre dejo espacio para el postre si es que es fruta, helado o chocolate. Puedo tomarme 5 tazas de té todos los días y sentir que no fue suficiente. Tengo poco pelo y rosácea en la cara que he aprendido a aceptar con el tiempo. Me duelen las bolsas de plástico y dejar el agua corriendo cuando se lava la loza. Genéticamente heredé el llanto, pero estos últimos años siempre son lágrimas de alegría o plenitud.

Mi papá me regaló la primera cámara fotográfica en un viaje a Iquique cuando tenía 10 años. Mi primer diario lo empecé cuando me enamoré por primera vez. Desde esos inicios, la fotografía y la escritura han sido parte de mi vida, siempre media oculta, siempre para mí. Los primeros videos los hice para despedirme de mis compañeras de colegio editando con todos los filtros terribles de los principiantes. La mezcla de esas tres cosas me definen y me han hecho insegura en principio al no saber qué es lo que en realidad me gusta hacer más…. Ahora entiendo que no tengo que elegir una, lo que me gusta es comunicar, sólo tengo que elegir cual se adapta mejor a lo que quiero decir.

El primer gran viaje que hice fue a Estados Unidos y dos años después a Europa. En ambos viajes fui una turista tranquila, automática y de mis errores aprendí que los viajes son descubrimientos, son interacciones y experiencias que hay que salir a buscar. Mochileando por Perú y Bolivia lo entendí y ya puedo contar 13 países en los que puse mis pies.

Los viajes son ahora algo que me llena y me libera. Siempre he sido impulsiva, curiosa y voyerista y en los viajes se acepta hacer todo lo que se quiera hacer. Estoy en el proceso de que sean parte de mi estilo de vida, un estilo donde los paradigmas los ponemos nosotros (Jupa y yo) y nadie más.

El mundo es gigante, amable y maravilloso.

Él es Jupa

A primera vista todos piensan que es gringo, pero Jupa (por Juan Pablo) es un chileno que heredó los rasgos vikingos de sus antepasados escoceses. De chico era colorín pero el sol lo ha ido destiñendo con el tiempo. Hace 27 28 años tenía menos de un día de vida cuando celebró su primera navidad siendo él mismo, el mejor regalo.

Los primeros recuerdos de infancia ocurrieron bajo el cielo lluvioso de Villarica, con olor a leña y pelo húmedo, saltando riachuelos o buscando moras entre los bosques de la IX región. A los 3 años aprendió a andar en bicicleta en El Ingenio, Cajón del Maipo, tratando de seguir el paso a sus hermanos y primos mayores. Si ellos podían, ¿Por qué él no?.

Lo que sí no puede hacer es respirar por la nariz, o llevar ritmos con las manos o pies. Es fanático de los quesos, de las hamburguesas y de las pizzas. En los carretes siempre es el primero en ser atacado por el sueño, pero lucha hasta el final por mantenerse despierto.

Jupa siempre ha sido un autodidacta, su curiosidad por entender el funcionamiento de las cosas lo han transformado en una navaja suiza. En el colegio, sacaba la cámara réflex de su hermano y partía a fotografiar a sus amigos ciclistas y paf! Se transformó en fotógrafo. Su pasión por los autos (sobre todo por los antiguos, los raros, las joyitas) lo impulsó a comprarse su primer auto (un Dodge Coronet del 70) cuando todavía no cumplía los 18. Fue el primer motor que arregló y luego de varios otros autos paf! Ahora es mecánico aficionado y el que mantiene sanita a Amunche. Nuestra kombi necesitaba ser transformada en hogar, con cama, muebles y cocina y por pura necesidad, paf! Jupa ahora también es carpintero. No es raro que al momento de escoger una carrera Jupa haya optado por Comunicación Multimedia, una carrera que permite indagar y utilizar todos los medios posibles para comunicar.

Jupa siempre tuvo ganas de viajar, pero entre tantas cosas nunca se había podido dar el tiempo. Ahora disfruta la posibilidad de elegir cada escenario, cada destino y conocer desde adentro una cultura, una manera diferente de hacer las cosas, de solucionar problemas y de ver como cada comunidad es capaz de adaptarse a sus realidades.

El día que tengamos una casa, estoy segura de que él será el que la construya.

ELLA ES AMUNCHE

 

Amunche significa “viajero” o mejor dicho “hombre que avanza” en mapudungún, la lengua del pueblo Mapuche (Chile). Nuestra historia juntos comienza en septiembre del 2013, pero ella existe desde el 89 (dos años más joven que nosotros dos).

Avanza a 80 k/h cuando está en recta y a 15 cuando hay que escalar alturas. Un amigo la describió, no como “un auto lento”, sino que como “una casa muy rápida” y sí. Es nuestra casa, nuestro hogar y refugio. Con ella hemos perdido miedos e inseguridades y nos ha enseñado a vivir más simple, más pausado y más despiertos.

Somos oficialmente “Amunche’s lovers”.