San Pedro de Atacama, diferente

Si fuera un turista extranjero que decide viajar a Chile a pasar sus vacaciones, tendría dos imágenes en mi mente: Las Torres del Paine y San Pedro de Atacama. Estos dos lugares  atraen a miles de turistas durante el año y San Pedro, a simple vista no tiene temporada baja .

Nosotros dos teníamos diferentes expectativas antes de llegar. Para mí (Daniela) era mi cuarta visita a los ayllus que conforman San Pedro de Atacama. Para Juan Pablo, la primera. De esa forma asumí un poco el rol de guía turística y creo que no lo hice muy bien. El tiempo de turistas fue lo menos que tuvimos en San Pedro.

Llegamos un domingo y la calle Caracoles se llenaba de diferentes idiomas. Como algunos saben una metodología de financiamiento para el viaje es ir ofreciendo videos y páginas web a hostales o restoranes a cada lugar donde nos instalamos por algunos días. Y por estar en uno de los puntos turísticos más intensos del país, nos pusimos como meta trabajar hasta pagar los gastos del mes.

Ese mismo día le vendimos un video a Casa Piedra, uno de los restoranes más accesibles (económicamente hablando) de la calle Caracoles. Nuestra búsqueda por el sexto personaje para la serie se inició ese mismo día con el primer sentimiento de “incomprensión” frente a lo que estamos haciendo. Nos encontramos con una galería de arte, con arte en tela, orfebrería y cerámicas, todo muy lindo y con Juan Pablo nos miramos y nos dijimos “Acá está el sexto”. Empezamos a contarles del proyecto a los 3 chicos que estaban en el taller y por primera vez en el viaje me sentí mal. Estuve hablando sola a una pared (habían partido mirándome, pero al rato se pusieron a hacer sus cosas y me quedé hablando sola). Nos fuimos del lugar con un “puede ser” de uno de los chicos y dos silencios de los otros y salimos casi arrancando del taller.

Siempre hemos pensado que los personajes se van cruzando con nosotros, que aparecen recomendados por sus pares, que generan impacto en el resto y habíamos confiado en que el proyecto sería un beneficio para cualquiera, pero en San Pedro esa constante se quebró. La desilusión se quitó rápido, porque unos metros más allá, preguntando nuevamente, una chica nos dijo “Tengo a la persona exacta!” Así fue como conocimos a Allan, orfebre, apasionado por lo que hace y con toda la disposición de nuestros personajes previos. El proyecto seguía intacto!

Ahora que lo pienso, nos pasaron muchas cosas para solo haber estado 10 días. El hermano de Juan Pablo es motoquero y en su viaje por América con su polola, conocieron a Michelle quien les ofreció estadía en Estados Unidos en el hotel en el que ella trabajaba. Ahora, Michelle era la viajera y junto a su novio Brian llevaban casi año y medio recorriendo Latinoamérica y coincidimos el mismo día en San Pedro de Atacama.

Nos invitaron a su camping una noche y compartimos historias de viaje y consejos de Chile junto a dos parejas más, todos de Suiza, una pareja en moto y otros en un jeep. Todos llevaban casi 2 años de viaje y nuestros casi 3 meses se sintieron tan pequeñitos. Todos se llevaron un pedacito del proyecto pegados en sus vehículos.

Al día siguiente tratamos de vender más videos, pero cansados del sol y del calor decidimos ir a refrescarnos a la Laguna Cejar. El sol seguía picando, pero el agua suavizó todo. Estuvimos flotando casi solos (fuimos antes de que llegaran los tours) en medio de un paisaje desértico de ensueño.

Si queríamos llegar a nuestra meta de financiamiento, teníamos que seguir trabajando, así que seguimos ofreciendo nuestros servicios y así llegamos a Rubén.  Tuvimos nuestra primera reunión dentro de la kombi y ese mismo día nos invitó a conocer su hostal en Coyo, un ayllu a 7 kilómetros del centro. Rubén llevaba meses esperando por su web, pero aún no estaba lista, así que cuando le dijimos que lo hacíamos todo en una semana nos invitó a quedarnos con él. Nosotros felices! Durmiendo en la kombi, con una sombra gigante de algarrobos y chañares, con acceso a baño y ducha! (eso es como el mejor regalo en el viaje) e internet para trabajar. El paraíso se construyó esa semana en Coyo.

Tuvimos la oportunidad de conocer a la familia de Rubén, su pareja Blanca, amante de la cultura atacameña y de la astronomía, y Maira (la pequeña más linda de San Pedro), con ellos pudimos ver el cielo a través de telescopios por primera vez en nuestras vidas.

Celebramos el aniversario número 34 de San Pedro comiendo helados, escuchando a Los Vásquez desde la kombi y viendo fuegos artificiales a unos pocos metros de distancia. Ese mismo día, Rubén tuvo un accidente con su perrita y la atropelló sin querer y sin las posibilidades de radiografías y tratamiento adecuado, murió 3 días después 🙁

Cuando terminamos nuestro trabajo con Rubén, nos despedimos de la sombra de Haramaksi y volvimos al estacionamiento municipal con la intención de tomar el tour a los Geisers del Tatio a la mañana siguiente.

Nuestro plan se derrumbó cuando una kombi amarilla con patente argentina se estacionó a nuestro lado. Jose y Eli llevaban casi 8 meses de viaje desde Mendoza, por Argentina y acababan de cruzar por el paso Jama y San Pedro era su primera parada en Chile. Los chicos viajaban con dos perros, el Enano y la Coca, como una gran familia. Jose se dedica a hacer prótesis dentales, Eli confecciona ropa y así se han ido financiando estos meses. Para mí, son el mejor ejemplo de que si se quiere, se puede! Nunca se me habría ocurrido viajar haciendo prótesis.

Al rato se nos unieron Tere (representando a Chiloé) y su pololo Xavier, de Francia en una kombi T3. Nos estacionamos todos juntos y pasamos la noche conversando de viajes y básicamente de todo. Estábamos tomando escudos y comiendo pan con palta cuando aparece el Allan (nuestro sexto personaje) para invitarnos a un asado en su casa al día siguiente. Increíble!

Como fue pactado, llegamos en caravana de kombis a su casa y mientras los chicos del país vecino trataban de amarrar a sus perros para que no se comieran a los gatos de la casa, el Allan nos recitaba canciones, y esperábamos que el horno de barro nos hiciera la carne.

Decidimos pasar nuestro último día con los nuevos amigos, y dejar la visita a los Geysers para la próxima. Creo que los dos sentimos que los recuerdos serían más contundentes y enriquecedores gracias a esas conversaciones con amigos en la ruta.

Finalmente, mirando lo que fueron estos días, hicimos todo lo contrario a lo que había hecho en mis visitas anteriores.. No nos bañamos en las termas, ni nos sacamos fotos en el vapor de los Geysers a las 7 de la mañana. No nos subimos a ningún tour, no hicimos Sandboard, ni vimos el atardecer en el valle de la Luna. Los recuerdos que nos llevamos de este San Pedro, están llenos de motos, de kombis, de sonrisas, de abrazos, de intercambios, de regalos, de conversaciones… de amigos.

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