Sensaciones de Villa Baviera

Nos despedimos de Cauquenes con un día soleado y agradable recorriendo el campo hasta Parral.

Tuvimos que detenernos un buen rato porque la luz estaba cortada en toda la ciudad y teníamos que cargar bencina antes de seguir. Aprovechamos de almorzar, de escribir, de descansar, hasta que una hora después vuelve la luz y podemos continuar el viaje.

Si bien yo no tenía tantas ganas de ir, Jupa me convenció apelando a la curiosidad. Villa Baviera representaba en mi cabeza un lugar prohibido, un lugar al que nunca iría, primero porque para mí era un lugar privado y segundo porque por su historia nunca me dieron ganas de visitarlo. Pero ahí estábamos de Parral al interior con el objetivo de conocer la Villa Baviera o ex Colonia Dignidad.

El camino es lindo, lleno de praderas y campos sembrados, se interna en un camino de tierra donde nos detenemos a admirar un campo de flores amarillas con la cordillera de fondo. Ese campo nos recibe amplio, con una brisa suave y frente a él vemos los primeros ciervos. En la actualidad Villa Baviera es un lugar turístico, con restaurant, hotel y otras actividades durante el verano, pero su historia es densa y esa vibra nos acompañó todo el día.

lugar al que nunca iría, primero porque para mí era un lugar privado y segundo porque por su historia nunca me dieron ganas de visitarlo. Pero ahí estábamos de Parral al interior con el objetivo de conocer la Villa Baviera o ex Colonia Dignidad.

Durante 1961, 300 inmigrantes alemanes escapan de la Alemania de post guerra a instalarse en un fundo en la zona centro sur de Chile, fundando Colonia Dignidad. Su líder era Paul Schafer, un ex enfermero (dicen que nazi) que venía con cargos de abuso sexual desde Alemania. Los colonos vivían en función de los deseos de su “salvador” y Paul Schafer se las arregló para satisfacer sus deseos sexuales de pedofilia en secreto.

Por otra parte, durante el golpe militar, Colonia Dignidad fue un centro de tortura y violación a los derechos humanos y de esa investigación se descubre la verdad oculta de ese lugar, en apariencia perfecto.

Para conocer la historia completa de Colonia Dignidad, les dejamos este documental realizado por el canal History:

y en contraste, la versión actual de Villa Baviera:

Nosotros queríamos conocer cómo se presentaban a los turistas los nuevos residentes de Villa Baviera, como se enfrenta la historia y cómo se construye todo de nuevo. Al llegar lo primero que vemos es una torre de vigilancia pero no vimos a nadie. Luego se llega a un portón que controla la entrada a la villa. Una mujer alemana se acerca a preguntarnos que queremos, “queremos conocer Villa Baviera” decimos. La mujer duda un segundo y nos cobra 1.500 pesos por persona para entrar.

Dentro todo se ve normal, es un campo, con un río cerca que se puede visitar. Nos cruzamos con una camioneta y las personas en su interior nos saludan tranquilos. Continuamos avanzando, queremos sacar fotos, pero algo nos frena, un no se que. Puede que nosotros mismos nos hayamos “psicopateado” pero no sacamos casi ninguna foto.

En el lugar no hay mucha gente, no es Octubre, no hay cervezas por doquier, no hay bailes bávaros ni juegos. Vemos las construcciones casi cerradas, algunas personas realizando algunas tareas en el jardín y sería todo. Está tan tranquilo que esa tranquilidad nos inquieta.

Recorremos primero en la kombi y luego a pie. En algunos lugares hay información sobre la historia de los colonos, la llegada a Chile, la construcción de un hospital gratuito donde atendían a los vecinos chilenos y la única vez que se nombra algo de Paul Schafer es con las siglas P.S. Su nombre no está escrito en ninguna parte.

Detrás del restaurant hay un mural grande con una cronología de la historia de Colonia Dignidad y Villa Baviera, pero nada se dice sobre P.S. o sobre el centro de tortura. ¿Era de esperarse? ¿No es mejor enfrentar la historia, compartirla y aceptarla para no cometer los mismos errores de nuevo? Esta incongruencia entre la información que teníamos con lo que se nos presenta hace que todo se sienta como de mentira, como una maqueta de la que quiero salir pronto. Jupa está más tranquilo, cree que estoy media loca de sentirme tan incómoda así que me convence de que vayamos al restaurant a probar el pernil del que le habían hablado.

El restaurant tiene dos comedores, uno tradicional alemán como una cervecería de Munich, y el otro, el comedor de semana o temporada baja, un lugar que parece de los 70. Nos atiende un chileno y tampoco somos capaces de preguntarle nada a él. Nos reímos de nuestro miedo. Pedimos el sándwich de pernil y una torta de helado que hacen ahí mismo. La comida está rica, pero el restaurant tiene la misma vibra que el resto de todo ese fundo. Convenzo a Jupa de que nos vayamos.

Ya en la kombi, avanzamos sobre el camino de tierra, escuchando música fuerte para alivianar la carga y nos cruzamos con una camioneta. Al cruzarnos, nuestra radio hace un ruido como de interferencia y se apaga. Si, se apagó. ¿Si eso no es raro, entonces qué?

A veces no hay como explicar estas cosas, pero a veces uno se encuentra con alguien y decimos “tenía mala vibra, me agotó” y es que es verdad, somos seres de energía. Cuando estamos rodeados de nuestra misma vibración nos potenciamos, cuando estamos en presencia de una vibración contraria, nos agotamos. Así es como describo Villa Baviera, un lugar con mala vibra, que me agotó, me dejó tensa sin tener ninguna explicación actual de esa sensación. La historia marca los lugares y a las personas y Villa Baviera, chorrea historia.

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