Ser mujer y ser viajera, ¿Por qué no?

By Noviembre 23, 2015Reflexiones

Cuando pensamos en grandes viajes por el mundo lo primero que pensamos es en un hombre. No digan que no.  Primero hombre, ojalá fuerte, atlético e intrépido, que se alimente de insectos, que consiga agua limpia al calentar su propio pipi o que pueda cauterizar sus heridas con un pedazo de metal caliente.

Obviamente esta ilusión del viajero es completamente cinematográfica e irreal al compararlo con los verdaderos viajeros actuales. La mayoría son personas comunes y corrientes, personas que se arriesgaron a tomar la decisión de perseguir sus sueños viajeros. Este deseo de hacer lo que te apasiona es un llamado que todos deberíamos escuchar, es un camino lleno de obstáculos pero más lleno de alegrías y satisfacciones. Por lo que si eres mujer y lo único que quieres es salir a recorrer el mundo en busca de nuevas aventuras, hazlo! No hay nada en este mundo que pueda frenarte a hacerlo.

No transformes los miedos ajenos en propios

El primer obstáculo serán los miedos ajenos.  De que el mundo es peligroso, o es que acaso no vez noticias? Cuantos secuestros, violaciones, robos, o incluso muertes te estarán esperando! Probablemente cada uno de esos escenarios se ha transformado en los motivos de otros para no atreverse. Pero esos miedos son de ellos, no son tuyos. La verdad es que en todos lados pueden pasar cosas terribles, pero eso no significa que el mundo sea un lugar horripilante lleno de gente mala en cada esquina. No. El mundo es un lugar amable, lleno de gente como tu familia, como tus amigos, como los dueños de tus negocios favoritos, con la única diferencia de que viven en lugares que aún no visitas. Siendo mujer puede que seas carnada, que seas vista como débil y si los “malos” pueden ver en eso una oportunidad para hacer daño, los “buenos” verán en ti una persona que querrán proteger y ayudar, porque les recuerdas a la hija aventurera, a la nieta que está lejos, a la sobrina que no ven hace tanto. Para eso tenemos instinto, estar conscientes de las energías de la gente que se acerca será alarma suficiente para confiar o no. Ese instinto se desarrolla con más fuerza en los viajes, hacerle caso sería el consejo más acertado que puedo dar.

¿Y no piensas tener familia?

Pero ¿y qué pasa con casarse, tener hijos y formar una familia? Muchos asumen que si decides vivir viajando indefinidamente significa que eliges esa libertad y que estás automáticamente en contra de la atadura del matrimonio, de la responsabilidad de los hijos, de la gracia de una familia… pero una decisión no invalida a la otra. Nosotros llevamos más de un año viajando (con pausa entre medio) y hace 4 meses que estamos comprometidos (siii, me pidió matrimonio y dije que si!) y una vez casados, seguiremos viajando porque así lo decidimos. Todavía no pensamos en hijos, pero no siento que tenga que elegir entre ambas cosas. Conozco muchas historias de viajeros que fueron padres y continuaron viajando, acá les dejo mis tres favoritas:

La familia Zapp es el mejor ejemplo. Un matrimonio que partió su viaje de Argentina a Alaska, que llevan más de 15 años viajando en un auto de los años 20, y han formado una familia con 4 hijos, el mayor de 15 y el menor de 6.

Adam, Emily y Colette partieron desde California en octubre del 2012 en su kombi westfalia con rumbo a Tierra del Fuego y lo que sería un viaje de un año se transformó en uno sin fecha de retorno y el 2014 recibieron a su segunda hija.

Créditos: Our Open Road.

Otra pareja de argentinos, Maru y Martín viajaron desde Argentina hasta México a la velocidad del paisaje en su kombi durante 1 año y medio y llevan en México 2 años. Hace poco menos de un mes recibieron a su primera hija, Gaia

Créditos: Kombi Rutera

Somos seres adaptables

Por otra parte, un obstáculo seguro será renunciar a las comodidades de tu vida sedentaria. Tener una ducha caliente todos los días, secador de pelo, baño a disposición, un refrigerador lleno de comida para elegir o hasta ropa limpia. Yo no soy de ir a peluquerías o a salones de belleza, pero si estas acostumbrada a estos regaloneos, puede que el cambio a la vida nómade sea más abrupto, pero no imposible.

En la kombi contamos con muchas comodidades, pero el baño no es una de ellas. Con el tiempo, mi digestión y yo nos hemos acostumbrado a trabajar en función de la disponibilidad. Si hay un baño disponible mi cuerpo entiende que puede “liberarse”, si no hay, ni me acuerdo. Con esto me refiero al número 2, porque el 1 lo puedo hacer detrás de cualquier arbusto y lo digo sin vergüenza.

No tener ducha también puede ser un desajuste, pero si yo, que me lavaba el pelo a diario, pude acostumbrarme a vivir sin ellas, creo que cualquiera podría hacerlo. Durante el viaje normalmente accedemos a duchas de amigos o personas que nos reciben en el camino, pocas veces hemos pagado por una (creo que nunca).  Lo máximo que he pasado sin ducha ha sido una semana, y lo máximo que he pasado sin lavarme el pelo han sido tres días. Ya tengo un sistema donde con la ayuda de Jupa puedo lavarme el pelo con tres tazas de agua tibia, sentada en un piso con la cabeza gacha y sentirme como nueva. Lo mejor de estos desafíos diarios es que cuando me doy cuenta de que soy capaz de sacrificar ciertas cosas e inventar soluciones, siento que soy capaz de adaptarme a cualquier cosa. Y la sensación de una ducha caliente, luego de tanto tiempo sin una, es el paraíso.

Lavándome el pelo al aire libre.

Ahora les aconsejo a los hombres conservadores que se salten este párrafo porque voy a hablar de la menstruación. Vivir en una kombi no es nada glamoroso cuando llegan esos días, pero yo doy las gracias una vez al mes por haber nacido en una época donde existe la copa menstrual.

Jupa se ríe cuando hablo del tema porque dice que parezco promotora, pero estoy segura de que si entendiera como nos ha solucionado la vida en viaje agradecería también, y digo “nos” porque mi ánimo y felicidad se vería afectado si no contara con esta hermosa solución.  Desde mi experiencia, al principio me costó acostumbrarme y no la colocaba bien, pero luego de unos días usándola entiendes qué estás haciendo mal y listo, la solución es instantánea. La puedes usar hasta 12 horas y en mi caso la uso las 12 horas. Eso significa que te acuerdas de tu periodo solo dos veces al día, cuando te levantas y cuando te acuestas y el resto del día puedes bañarte en el lago, en la playa, andar en bicicleta o lo que quieras hacer ese día. La menstruación ya no es una excusa. Y tiene tantos otros beneficios!

Después de cada uso hay que esterilizarla hirviéndola por 5 minutos y luego puedes guardarla hasta tu próxima menstruación y así por 5 años. Si, tienen 5 años de vida útil, esto significa un gran ahorro a largo plazo y al no generar basura estás protegiendo el medio ambiente. Es higiénica, no genera olores y sobre todo, es muy cómoda.

Sé valiente

Finalmente vivir viajando es un tema de actitud frente a la vida que depende sólo de ti. Siendo mujer hay cosas que se harán más difíciles, pero no son una excusa para no atreverte a seguir tus sueños. Y esto se aplica tanto a los viajes como a la vida en general. Si finalmente te lanzas a tu propia aventura estarás contribuyendo a sacarnos ese estigma de que las mujeres no pueden, de que somos el sexo débil, de que tenemos un solo rol natural que cumplir, porque si bien estamos en una sociedad que discrimina un poco menos, falta mucho para vivir en una sociedad que no discrimine nada.

Se valiente, muchos dirán que estás loca, que estarás desperdiciando tu tiempo, que volverás con la cola entre las piernas y no serás capaz de enfrentar los desafíos del mundo. No le creas a ninguna de esas voces, cree en el impulso que hay dentro de ti que estás haciendo lo correcto y en la práctica te demostrarás a ti misma que no había nada capaz de frenarte.

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comentarios :)

Join the discussion 6 Comments

  • roberto mejias stuven dijo:

    me encanto!

  • Isa dijo:

    Es que la copita es lo más, a mi también me dicen que parezco promotora! es que cuando uno encuentra un tip bueno femenino, hay que compartirlo! Gracias por compartir estas enseñanzas, ser viajera para mí es uno de mis grandes sueños de niña, cuando jugaba a ser exploradora en el jardín de mi abuela. Al final, sólo hay que tener las ganas, la carga se arregla en el camino. Disfruto de todas sus historias y estoy chocha viendo las fotografías. Gracias por hacerme sentir un poquito fuera de Santiago cada día. Y cuando decidan casarse, yo saco fotos! así que ya saben. Un abrazo!

  • Alejandra dijo:

    Buenisímo y buenos datos. Siempre he pensado que somos seres de costumbre asì que a datle no màs a las que queremos viajar.
    Gracias por insentivar a lograr nuestros sueños. Saludos !! 🙂

  • Carla dijo:

    Gracias, gracias, gracias…llegó su historia en el momento preciso a mi vida.
    Cariños!

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